Rebeldía sin filtro y sabor sin clichés

 

Entre el tapeo y la alta cocina, el gastrobar Sophia transmite elegancia y glamur desde que abrió sus puertas. El aire sofisticado de la actriz italiana Sophia Loren ha ganado en colorido, un detalle que le ha dado una nueva apariencia al local tras el último cambio de imagen.

Rebeldía sin filtro, técnica sin protocolo y sabor sin clichés. Así se vive la experiencia Sophia. Lo que empezó como un bistró con una croqueta líquida -ya es un icono del establecimiento- ha evolucionado hacia una experiencia gastronómica plena de sabor.

En Sophia se apuntan detalles de alta gastronomía con clásicos que están desde el primer día, como su afamada croqueta, pero también la ensaladilla de centollo, la tortilla de patata con espuma de trufa o el torrezno estilo Sophia.

La carta se redondea alrededor de elaboraciones como un brioche de salmón osmotizado con huevo frito de codorniz; foie micuit con maíz en texturas, ceviche de corvina con patacón frito o una curiosa versión de huevos rotos con yema curada, puntilla frita y espuma de beicon ahumado para no dejar de untar pan. Para los muy lamineros, el postre de tres leches con merengue de limón es un espectáculo.

El Club Sophia ha nacido para los que no se conforman sólo con ir, sino que quieren crear comunidad. Se busca transmitir experiencias, novedades y ofrecer beneficios exclusivos a los clientes. Por ejemplo, par acceder a la bodega personal del sumiller.

En Sophia Bistró no encajan las etiquetas, pero sí la buena comida y el buen rollo. No se va a posar, sino a disfrutar. Un bistró donde la calidad no entiende de formalismos y donde el sabor manda, sin postureos ni menús impostados.