Asador de Aranda
De los callos de Teresa a los arroces y calçots
Desde su discreta ubicación en el barrio de Las Fuentes, El Candelas lleva desde 1961 defendiendo que la sencillez, la tradición y la calidad son compatibles. Desde luego, en este restaurante van muy de la mano. El espíritu de aquellos primeros años permanece inalterable: cocina tradicional, muchos guisos y platos de cuchara. Eso sí, el recetario se ha adaptado a los tiempos actuales.
Los callos de Teresa -la madre de la actual propietaria, Ana Abadías-, el cocido o las chuletillas de ternasco a la brasa son tres clásicos que hay que probar, pero El Candelas ha crecido alrededor de otros argumentos culinarios. Por ejemplo, de sus arroces, que en una de sus propuestas se combinan con los callos, aportando una gran melosidad.
En la brasa se trabajan más carnes, como churrasco, conejo o codornices, y entre los pescados bordan el bacalao a la riojana. Y cuando llega el tiempo de calçots, sus jornadas tienen muchos seguidores, motivados por una salsa romesco que se queda grabada en la memoria.
El espíritu de acogida es otra seña de identidad del restaurante. En el comedor se respira esa sensación de lugar donde personas de distintos ámbitos se sientan a la mesa a celebrar. Por ejemplo, alrededor del cocido, que en invierno tiene un gran tirón. La Guía Repsol lo reseña como uno de los mejores de Zaragoza.
A la entrada hay un espacio de taberna con mesas altas para el tapeo, por ejemplo, de una de sus raciones más especiales: las pelarzas de patata que se acompañan de comino, alioli y pimentón dulce. Ana Abadías es una apasionada de los vinos de Aragón y detrás de la barra hay un amplio muestrario. El vino es una apuesta de presente, pero que mejora cada día.


