Bámbola
Brasa informal en el Parque del Agua
Lo que más apetece en el restaurante Bámbola es disfrutar de su amplia terraza al aire libre que está bastante resguardada del cierzo. Prácticamente se puede utilizar durante todo el año. En cualquier caso, a cubierto caben muchos comensales.
Arroces, pescados y carnes. Estos son los grandes protagonistas de la carta. No hay menús, ni a diario ni el fin de semana, pero sí sugerencias fuera de carta que especialmente, entre semana, invitan a probar un cocido o unas fabes asturianas con su compango.
El recetario en Bámbola viene marcado por una interesante herramienta de cocina: la brasa y, por supuesto, por el parrillero que la trabaja, una figura fundamental. Es de carbón vegetal pero potenciada con haya y encina, lo que aporta unas notas particulares a los alimentos. Sobre la parrilla se trabajan diferentes cortes de vacuno como lomo bajo o chuletón; de cerdo ibérico (pluma, lagarto, secreto…), costillas de ternasco o la hamburguesa Bámbola.
El salto más importante que se ha dado en los últimos años ha sido alrededor de los pescados a la brasa. Pulpo, atún y lubina al Orio ponen a prueba el talento del parrillero para dejarlos en su punto. Si en las carnes este detalle es muy importante, en los pescados todavía más. También pasan por la parrilla los calçots.
La carta invita a compartir. Siempre hay algún producto de temporada como alcachofas o espárragos. Otro argumento que es santo y seña de la casa son los arroces. El que siempre está es el meloso de boletus, gambas y borraja, y también tienen buena acogida el de bogavante y la paella de marisco, junto a la fideuá negra con chipirones y gambas.



