Baobab
Seducir sin dogmas ni complejos a la mesa
En el restaurante vegetariano Baobab uno tiene la sensación de que la comida se trata sin dogmas ni complejos. No quieren convencer de nada. En todo caso, seducir al cliente y hacer lo posible para que disfrute. Los platos tienen color y volumen; se juega mucho con las texturas; se apuesta por combinar productos diferentes y en ningún caso se concibe la presencia de un filete de seitán en la carta como sustitutivo de un buen chuletón.
Estas ideas generales se traducen a la mesa en dos formas de comer complementarias. La primera, recurriendo a un original menú degustación que puede incluir una crema del día; croqueta de soja y curry; corazón de alcachofa relleno de praliné de almendras; mozzarella en tecnicolor; albóndigas de mijo; canelón de setas y una sopa especiada de mango y maracuyá.
La carta se distribuye en entrantes, sopas, ensaladas, principales, postres, zumos, bebidas y vinos. Uno puede llegar a pensar que verduras hay muchas en el mercado, pero que resulten atractivas y a las que se les pueda sacar mucho partido, seguramente no tantas. Da la impresión de que la berenjena es una de ellas. Aparece en varias recetas. Por ejemplo, en forma de milhojas o en una moussaka vegetal.
Se ofrece una hamburguesa, pero de arroz y espinacas, y llaman la atención las albóndigas de mijo y zanahoria con salsa de curry, coco y cacahuete. La variedad de ensaladas es amplia: italiana; de algas; con espinacas, apio y peras con salsa de yogur y queso azul y nueces…
En el apartado de picoteo y entrantes aparecen clásicos como hummus de calabaza, gyozas, bomba de yuca o un enigmático objetivo gastronómico no identificado (tres patacones de plátano verde, crema agria vegana, pimiento asado, boquerón de berenjena, helado de lima y jengibre). También son muy recomendables los postres, tan originales como el coulant vegano o vegan lemon pie. Cocina vegetariana atractiva y para todo el mundo.


