BiraBola
Pasión, juego, color… y sencillez en el plato
Hay ingredientes de una buena receta que no son muy evidentes, pero que importan tanto como las verduras de un buen sofrito o un caldo sabroso para preparar un arroz. Pasión, juego, diversión, colorido… Con estos ´productos` también se elabora un plato de diez. Son la cara menos visible de la gastronomía, esa que apela a la sencillez de cocinar aquello que nos apasiona, que probamos y que nos marca.
Así se diseña la carta de BiraBola, en la que se acomodan tapas de mucho nivel como los crujientes rellenos de yema líquida y trufa negra, elegida mejor tapa de España. ¿Por qué no disfrutar de un guiso tradicional de carrillera al vino tinto acompañado de un cruasán? ¿Cocina fusión? No. Sencillamente, probar y decidir.
En BiraBola se huye del protocolo, pero hay mucha exigencia a la hora de diseñar, preparar y ejecutar cada receta. Importa que sean vistosas. No solo interesa el contenido. También el continente. Cuidar la estética fuera y dentro del plato. Y envolver la experiencia -de esto se trata en este restaurante, de vivir una experiencia- en un mágico mundo de colores, divertido y cargado de sorpresas.
En cualquier caso, lo que de ninguna forma busca la visita a BiraBola es quedarse en la forma. Hay cocina, buena cocina, con fondos trabajados, como los que se emplean para elaborar los arroces meloso de gambones o de magret de pato. Producto, buen producto, y por qué no, también clasicismo, que invita a disfrutar, por ejemplo, de un entrecot Café París, a cuya salsa le tienen muy bien cogido el punto. O acercarse a un chuletón de vaca madurada.
En definitiva, en BiraBola se sienten mariposas en el estómago. Es una expresión que encaja plenamente con este restaurante. Por eso es el nombre que recibe el menú BiraBola Experience (39 euros) en el que aparece lo mejor y más demandado de la carta.


