Blasón del tubo
Un rincón para el disfrute a la mesa en el Tubo
En el Tubo zaragozano hay vida más allá de las cuatro afamadas esquinas que forman las calles Estébanes y Libertad. Muchas veces sucede que se tiende a ir a lo fácil, a lo más conocido, allí donde el bullicio y el ambiente generan más decibelios, mientras el entorno próximo queda como ensombrecido. La calle Blasón Aragonés es un buen ejemplo. En ella se ubica El Blasón del Tubo.
El espacio de la planta calle está pensado para el picoteo rápido e informal. Es en la planta superior donde se encuentra la sorpresa más grata: un comedor que invita a disfrutar a la mesa, acogedor, luminoso, moderno y nada ostentoso. Uno de esos sitios donde apetece estar, decorado con mucho gusto.
La carta es amplia. Se juega con la temporada, con piparras, espárragos o alcachofas cuando están en su mejor momento. Se ofrece una gran variedad de verduras en tempura y el risotto de hongos con trufa está muy trabajado. Otro plato interesante en el capítulo de sugerencias es el pulpo, que se presenta acompañado de chipirones.
El carpaccio de atún o el despiece más delicado del pato –magret con manzana y setas– son otras opciones habituales. Al llegar a los pescados, de nuevo es el mercado el que marca el protagonismo del mar, aunque el bacalao, confitado al pil-pil, siempre está presente. Es una de las referencias de la casa.
En general, el recetario apela al clasicismo con presentaciones cuidadas y trabajadas sobre la base de unos buenos fondos de cocina. En las carnes también hay muchos guiños a la tradición –ragú de manitas de cerdo, carrillera de ternera estofada…– y una de las recetas que tiene más seguidores es el steak tartar.


