Un rincón en el Tubo de la cocina en miniatura

 

´El arte de la cocina en miniatura`. Este lema ha marcado la trayectoria de Bula Tapas, cuya propuesta culinaria ha crecido de la mano de una clientela que, de alguna forma, ha sido la que ha señalado el rumbo a seguir. Y ahí han estado Iván Beltrán y Juan Carlos Loras, atentos a esas directrices y dispuestos a cambiar y a mejorar lo que hiciera falta.

Por supuesto, alrededor de su conocidísima tostada Bula -solomillo de cerdo ibérico en adobo a la parrilla sobre pan con tomate concassé-, o las patatas bravas 3.0 con espuma de nitrógeno de alioli, mayonesa de oliva negra y picante casero. Dos bocados perfectos para tomar en la barra, informal y dinámica, o en las mesas altas. Son el lugar de encuentro al que tantos clientes se acercan a diario a El Bula del Tubo.

En este popular escenario zaragozano triunfa el picoteo rápido. En esa línea encajan los bocados de la particular visión de ´fast food` que se tiene en este establecimiento, con argumentos como el serranito, pepito de ternera, mollete de calamar bravo, pulled pork o el snack: bikini de mozzarella y trufa. Además, por supuesto, de una versión de fish&chips con bacalao crujiente de mucha calidad.

Esta versatilidad tiene su reflejo en las muchas formas que hay de vivir su propuesta gastronómica: desde ostras, vieiras, carabinero XL o brioche de bogavante con mantequilla de cigalas, a un gran surtido de carnes. Además de chuletón de vaca vieja, se puede disfrutar de delicados bocados como churrasco de black angus o lingote de wagyu.

El surtido de croquetas; las tempuras de verduras y de alcachofas con foie; los porrones de Fuentes de Ebro con espuma de curry; los risottos y huevos rotos, o los guisos en forma de callos de ternera o de alcachofas con setas, trasladan al comensal una versatilidad difícil de igualar.