Casa Teresa
Vino y respeto por el producto en el Parque Miraflores
Desde su discreta ubicación en el Parque Miraflores de Zaragoza, el bar Casa Teresa ya celebra más de 30 años de andadura con Carmelo Vallejo y Cristina Relvas al frente. Un escenario donde la calidad del vino cada vez brilla con más intensidad.
Carmelo tiene un instinto especial para detectar bodegas interesantes y de esta forma adelantarse a las tendencias del mercado. De ahí que entre su clientela haya buenos aficionados al vino y hosteleros que acuden a probar novedades.
En Casa Teresa, las croquetas de jamón, bacalao, sepia y boletus se siguen amasando a mano los lunes. La carta es muy clásica, con buen producto y poca transformación. Lo mejor que haya en el mercado cada día, ya sea un rodaballo, ortiguillas, gamba roja o berberechos XL.
Esa apuesta por la calidad se traslada a elaboraciones en apariencia sencillas, como unas patatas bravas, que se trabajan a baja temperatura con un golpe fuerte de fritura antes de salir a la mesa. Los huevos rotos que triunfan desde hace tiempo son de panceta ahumada italiana Arrolata, que aparece cruda en el plato con salsa tartufata. Y el corte de la picaña, que se ofrece como si fuera un tataki, evoca el origen brasileño de la cocinera.
Los disfrutones de la morcilla y, especialmente, de la de Burgos, tienen que acercarse a probarla. Embutida en tripa gorda, es muy distinta a la que se vende en cualquier charcutería o supermercado. Y la pata de pulpo también cuenta con muchos seguidores.
Si el tiempo acompaña, las doce mesas de la terraza son el mejor escenario para el disfrute. Sin coches ni ruidos alrededor. Como mucho, la música de fondo de los pájaros que se entretienen en los árboles del Parque Miraflores.



