Producto de siempre con un aire diferente

 

El Bandido Auténtico es un establecimiento muy abierto a la calle. Hace chaflán, la acera es ancha y muy ambientada cuando el tiempo acompaña. El interior no es muy grande. Siete mesas altas arriba, la cocina vista, mucha madera y un aire de taberna de diseño donde la presencia de productos frescos sobre la barra anuncia el cariño que se le presta a la materia prima de calidad.

Abajo, en lo que era el antiguo almacén del bar de copas, un coqueto comedor con media docena de mesas bien vestidas y amplias pone el contrapunto. Dos escenarios muy distintos, pero en los que se puede disfrutar de la misma oferta gastronómica.

En el Bandido Auténtico apetece compartirlo prácticamente todo. El protagonismo recae en la brasa por donde pasa algún pescado, pero, sobre todo, las carnes. Los muy amigos del chuletón tienen que probar la vaca vieja gallega. Se nota que hay detrás un buen proveedor. Sale en plato caliente, pero no se termina de hacer sobre él. Si hace falta calentarla un poco se pide y a otra cosa.

Los amantes del queso disfrutan en este restaurante. Los hay españoles, franceses, ingleses, de pasta blanda, dura… Y el colofón tiene que llegar inevitablemente con el vino, ya que la bodega es amplia y se adapta a todo tipo de gustos y precios. Se cree en el mundo del vino. Se mima y este es un detalle de agradecer.