El Cantábrico
Marisco con un alto nivel de exigencia
La marisquería El Cantábrico ofrece un gran muestrario mariscos y pescados. Sus vitrinas son el mejor escaparate del sabor a mar. Cigalas de palo (más grandes que las de tronco), bueyes de mar de más de un kilo, gambones, langosta roja gallega, ostras holandesas, almeja fina de Galicia, nécoras vivas…
Alrededor de estos argumentos se articula la carta del establecimiento, donde se puede elegir entre el marisco que se sirve al peso, un apartado de raciones para el picoteo y la oferta de unos cuantos pescados salvajes.
Zaragoza es una plaza donde el marisco gusta más a la plancha que cocido, a diferencia del sur de España. Aunque no lo parezca, el punto de la plancha también requiere su pericia y en El Cantábrico lo tienen bien cogido. Fue uno de los primeros locales de la capital aragonesa donde las nécoras se pasaron por la plancha y hoy sigue siendo una de sus propuestas estrella.
La lista de raciones para un picoteo informal es muy variada: mejillón de roca, sepia, cañaíllas, navajas, gambas, ostras… También se pueden elegir frituras para combinar con salmonetes, boquerones, puntillas y calamares, y una carta de pescados salvajes que habitualmente incluye la presencia de rodaballo, lubina, dorada y lenguado, además de otros peces más singulares como San Pedro y Virrey.
Prácticamente desde la pandemia se puede disfrutar de la opción de El Cantábrico en tu casa, con la posibilidad de recibirlos cocinados o frescos. Además, la paella de marisco es uno de los platos más demandados, junto a la fideuá y la caldereta de bogavante. Para disfrutar en la marisquería o en casa.



