Un vermú entre la tradición y la innovación

 

La vermutería El Taburete ha contribuido a crear una interesante zona de ambiente en el entorno del barrio de La Bozada. El local está perfectamente integrado en la esquina de una calle peatonal y sus grandes ventanales invitan a entrar. ¿Vermú tradicional o innovador? A gusto del cliente. Esta es una de sus grandes virtudes, tener la mente abierta a todo tipo de público.

En El Taburete hay un buen surtido de vermús emblemáticos como Cabecita Loca o Valdepablo, de Aragón, pero también franceses, italianos y del resto de España. Alrededor de ellos gira su propuesta para acompañar un variado muestrario de encurtidos, vinagrillos y montaditos.

Hay bocados muy interesante como la tostadica de la ría –de pulpo–, la alcachofa de Calahorra con jamón ibérico y anchoa del Cantábrico, o el tricornio, es decir, su versión del clásico guardia civil. También llaman la atención recetas como las albóndigas con salsa de naranja, el cochinillo deshuesado, cocochas y un canelón de bogavante y gamba roja. Sin olvidar otro canelón más, el que se presenta relleno de longaniza de Graus.

Las tostadas son de formato individual. Hay batidas de jamón de Teruel o bonito con anchoas y la carta se completa con ensaladas, tablas de embutidos aragoneses y patatas asadas con dos salsas. Pero El Taburete muestra su talante más innovador con propuestas como tartar de vieiras de Santander con salmón noruego, tomate y aguacate. Un bocado tan delicado como sugerente en el paladar.