Detalles gourmet para tapear en el Arrabal

 

En el bar Esixto todas las tapas y tostadas se hacen al momento. El pan de cristal es la base sobre la que crecen los argumentos culinarios. Los curados son de mucho nivel –salchichón Joselito y chorizo picante de León, entre otros–; también los quesos –Gabas, pecorinos, el novedoso queso de Murcia al vino…–, gambas de Huelva, anchoas de Santoña o torrezno de Soria.

Hay varios formatos de tapas de pan de cristal. Una de las más sugerentes es la de lascas de foie con aceite del Bajo Aragón y sal negra de carbón activo. Se termina con un soplete, recordando a un producto elaborado a la brasa.

La de rulo de cabra con mermelada de PX también está muy conseguida. Sobre todo, el contraste ahumado del queso y el punto dulce de la confitura. Y tampoco hay que dejar pasar por alto el popurrí aragonés, parecido a la clásica batida de jamón, pero elaborado con chorizo de Aragón, longaniza de Graus y jamón de Teruel.

A una altura parecida está la carta de vinos. Christian Mackay busca potenciar un consumo de calidad y para ello intenta alejarse de propuestas que sean demasiado comerciales.

El local es pequeño, estrecho y solo tiene cuatro mesas altas y dos a la entrada que miran a la calle Sixto Celorrio y son las más demandas. Este bar está en la margen izquierda, cerca del puente de Piedra, pero su tapeo con un punto gourmet invita a que se acerquen muchos zaragozanos de la margen derecha. En fin, que no solo es un bar de barrio, por mucho que los clientes más habituales sean del Arrabal.