Tapas, menús, carta…

la cocina nunca cierra

 

Pocos zaragozanos habrá que no hayan probado el huevo gamba, la batida de jamón o la ensaladilla de Espumosos 5 de Marzo. Por supuesto, acompañadas estas tapas de una caña bien tirada con limón. En estos detalles se resumen los bocados más populares de este restaurante, cuya barra de 17 metros es un espectáculo a cualquier hora del día.

Esta es la cara más visible de un establecimiento muy grande -tiene 650 metros cuadrados repartidos en varias plantas-, ideal para la celebración de cualquier tipo de evento. Fernando Escalona y Juanjo García lo abrieron en 2011 y en este tiempo han consolidado una marca y un equipo. Begoña y Maite llevan en la barra desde el primer día; Raúl y Eric atienden en las mesas y otros compañeros completan la plantilla cuando hacen falta refuerzos.

Se necesita personal para mover esta nave donde la cocina no cierra. Esta es otra de sus señas de identidad, que se adapta a las necesidades de los clientes a cualquier hora del día. Además, Espumosos 5 de Marzo lleva por bandera ofrecer un servicio ágil.

La oferta gastronómica es amplia con sus menús del día y del fin de semana. Este último, especialmente, le otorga un gran protagonismo a la brasa y a los guisos con el ternasco de Aragón como referencia imprescindible.

Pero este restaurante ha sabido adaptarse a las tendencias gastronómicas actuales y ahí, por ejemplo, aparece el plato bowl. Realmente son varias propuestas que incluyen frutas, verduras, carne o pescado y cereales. Sin olvidar el menú chuletón para dos personas.

Pero el muestrario culinario no acaba ahí, ya que la propuesta de raciones, bocadillos, ensaladas y platos combinados para una degustación informal a cualquier hora del día, también tiene mucho tirón. Lo dicho, un trasatlántico hostelero.