Bocados para hacer del placer una rutina

 

La expresión italiana ´dolce far niente` apela al placer de no hacer nada, al sol y a las vacaciones. En definitiva, al disfrute. Este es el espíritu de Farniente, un lugar al que hay que acudir con gusto y ganas. Solo con esta actitud el disfrute está garantizado.

Su carta permite disfrutar desde el aperitivo a la comida o la cena. Está dividida en tres partes. La más diferente es la denominada Bocados. Para elaborarlos se recurre a establecimientos amigos y a cocineros conocidos.

Entre otros, se puede disfrutar del Capo by Azu de Casa Ernesto (anguila ahumada sobre pan carasatu y velo de guanchale ibérico); Negresco, que recuerda al nombre del famoso hotel de Niza; Pura Vida (habitas lágrima con chipirón peperete y cebolla caramelizada), de la Nueva Karambola, mientras que los hermanos Javier y Luis Carcas, de Casa Pedro, han preparado Danielli, con una base de pesto rosso, cherrys confitados y conserva de sardinas en salsa teriyaki.

Con los Directops se trata de abrir una conserva y disfrutar. Peperetes es la marca gourmet que más se trabaja en Farniente, pero hay otras referencias como caviar de esturión de Sarrión, ostras Sorlut y unas olivas especiales que una familia de Gerona rellena a mano con trocitos de anchoa.

Por último, Al Sol es lo más parecido a una pequeña carta de raciones donde sobresalen la ensalada Capri de tomate la Catedral de Navarra, pecorata y pesto genovés, picaña madurada y mojama de atún con almendras tostadas.

Champán, cava y vinos del mundo por copas completan la selección gastronómica de Farniente, que además de ofrecer estos productos en la planta calle y en la terraza, se pueden disfrutar en un reservado privado para diez personas.