Kentya
Enfoque creativo sin perder de vista la tradición
En Kentya no solo se sirve comida, se crea una experiencia gastronómica completa. Su carta está inspirada en recetas clásicas que respetan la tradición, pero con un enfoque creativo que sorprende. De entrada, al contemplar la brasa abierta a la vista de los clientes. Sobre ella, las carnes tienen gran protagonismo. Hay una buena selección: entrecot y solomillo de vacuno; lagarto, secreto y presa ibéricos, y carnes blancas como conejo y picantón. Pero los bocados más especiales son los del lomo alto de razas seleccionadas como angus, wagyu y frisona.
Las salsas van aparte y hay un amplio abanico de opciones: barbacoa casera, cabrales a la sidra natural, boletus edulis al Pedro Ximénez, pimienta en grano o chimichurri. Lo dicho, calidad de producto, tradición y creatividad. No hay más secretos.
Algo parecido sucede con los arroces. Son de estilo alicantino, presentados en una paellera grande de medio metro. Apenas levantan un centímetro desde la base. Están pensados para poner al centro de la mesa y que cada comensal lo disfrute a su ritmo metiendo la cuchara.
Las paelleras son para dos personas y responden a la misma idea de cocina clásica de Kentya: del señorito con rape, calamar y langostinos; conejo con caracoles; verduras; negro de chipirón en su tinta con langostinos y mejillones, y pato confit con portobello, trigueros y foie. Y como sugerencia, el más especial de todos: el del chef, un arroz de chuleta de vaca madurada.
La parrilla también se emplea para los pescados. En ella encajan rodaballo, tronco de merluza, ventresca de atún rojo y pulpo. Por encargo, se ofrece bogavante del Cantábrico, nécoras de Galicia, cigala tronco de Marín o navajas de Carril.
La opción de medias raciones es la propuesta para que cada cliente se confeccione su propio menú. Por ejemplo, recurriendo a la fórmula de los espetos de pescado, carne o verduras que cambian cada día. Combinados, por ejemplo, con una media ración de ensalada de codorniz escabechada, mezclum de lechugas y vinagreta de frutas resultan versátiles y completos.


