Terraza libertad 6.8
Un oasis en pleno corazón del Tubo
No es fácil encontrar en el Tubo espacios como la Terraza Libertad 6.8. Hay que fijarse para adivinar que tras una discreta entrada aparece una terraza tan abierta en un entorno de calles tan estrechas. Solo por este detalle se puede hablar de un espacio singular y complementario.
El picoteo que ofrece es sencillo alrededor de raciones, montaditos, ensaladas y tapas para compartir. En la barra se pueden encontrar clásicos como gildas o anchoas del Cantábrico servidas sobre una escarcha de vinagre para ir abriendo boca. Una de sus señas de identidad es la curiosa tortilla de patata que se sirve en un bollo recién horneado.
Dentro de la sencillez de las propuestas, al producto se le dedica una buena atención. Es el caso, del atún rojo ahumado y guacamole, el pastel de cabracho o el bonito con pimientos asados caseros y piparras. Cuando llega el frío aparecen los platos de cuchara transformando la carta y adaptándola a las nuevas estaciones.
La tradición también está presente con recetas como la cazuela de pisto de bacalao o la carrillera de ternera con espuma de patata. Es al llegar a las tostadas donde, de nuevo, este establecimiento se sale de los caminos más trillados para ofrecerlas, por ejemplo, de brandada de bacalao gratinado, confit de pato con mermelada de naranja y vainilla, o pulpo y langostinos al ajillo.
La carta se completa con ensaladas clásicas como la César y la de rulo de cabra, y con la posibilidad de concluir la velada con el regusto dulce de unas trufas caseras o varias tartas. Los espacios cubiertos de la zona de restaurante y de la barra, y otros más abiertos pensados para disfrutar de la primera copa hasta no muy entrada la madrugada, ofrecen la sensación de haber pasado por varios diferentes. Y en pleno corazón del Tubo.


