De los bocadillos ´de etiqueta` al poke, tartares y cocas

 

Va camino de los 40 años de andadura en la Avenida de Goya y entre los detalles que marcan la trayectoria de The Boss está el de ser el primer establecimiento hostelero de Zaragoza, o de los primeros, que empezó a trabajar bajo la denominación de gastrobar.

En fin, que ha marcado estilo. Desde aquellos primeros bocadillos ‘de etiqueta’, tal y como rezaba el lema de la época, y que todavía hoy se mantienen, hasta la carta actual, han pasado muchas cosas y ha crecido exponencialmente la clientela de varias generaciones.

Algunos de esos bocatas todavía están en la carta, como el de picadillo de Soria con beicon y huevo, o el de solomillo a la plancha con roquefort y piquillos. Imposible quitarlos. Continúan teniendo muchos clientes fieles. Eso sí, The Boss ha evolucionado. No podía ser de otra forma. Hoy en día, entre pan y pan se ofrece ´pulled pork` con pico de gallo y cebolleta roja, o tortilla vaga con pastrami. El de brioche con dos atunes, mahonesa de mostaza, cheddar y tomates asados es otro buen ejemplo de esa puesta al día.

No es un restaurante asiático, pero el poke de salmón marinado con crema de queso, fruta de temporada, nueces y escarola está muy conseguido. Lo mismo puede decirse del canelón de pato con salsa trufada y shitake, presentado con un fondo que ha pasado muchas horas al fuego.

El apartado de recomendaciones es el más ´gourmet`, donde la cocina de La Bastilla deja verdaderamente su sello. Ahí aparecen el popular e histórico tataki de atún rojo con verduritas a la soja, que tampoco puede desaparecer de la carta, o un taco de ternasco lacado al horno con salsa de trufa y miel que tiene mucho nivel. Las cocas fueron las últimas en llegar, pero se han quedado fijas y el listado sigue creciendo. Una de las más llamativas es la de portobello con cherrys, pesto, rúcula y polvo de parmesano.

Contundencia en los sabores para que todo esté bueno, sin grandes artificios en las presentaciones, con el toque justo de modernidad y la idea final de llegar a un público amplio. Así se siente The Boss Gastrobar.