Vita Gastronómica
Rincón mediterráneo con guiños asiáticos
Un establecimiento mediterráneo con matices asiáticos que no responde a la formalidad de un restaurante ni a la informalidad de un bar. De ahí nace el concepto de taberna gastronómica que es al que más se ajusta este establecimiento.
Las tapas suponen un buen acercamiento. Entre las fijas está la Flor de Aragón, un corazón de alcachofa confitada con paleta ibérica y huevo de codorniz. Tiene un toque de menta cautivador. La Brocheta Maravilla fusiona los sabores del beicon, queso, cangrejo y gamba, todo frito. El trío de las tapas fijas lo completa un crujiente de rabo de toro envuelto en pasta brie, cebolla caramelizada y reducción de vino tinto.
En las raciones se viaja del clasicismo de croquetas o patatas bravas, a otras con un punto más de innovación como las rabas crispy thai y ajolio suave o el timbal de calabacín y berenjena. Por supuesto, hay que acercarse a uno de sus platos estrella, el nemram, un rollito de papel de arroz relleno de cerdo ibérico y verduras. También se puede disfrutar de pan baos rellenos de calamar y de longaniza.
Entre las carnes, es muy popular el entrecot de vaca a la piedra que se termina en la mesa, la cecina de buey y, por encargo, el chuletón de vaca vieja. Vita Gastronómica también ofrece menú del día. Además, está la opción del menú gastronómico con tres aperitivos emblemáticos de esta taberna como son los corazones de alcachofa con paleta ibérica, el crujiente de rabo de toro y el risotto de setas a la parmesana. Igualmente, las opciones para el plato principal son de la carta.

