De burger a restaurante sin moverse del Actur

 

El boca a boca les ha funcionado muy bien a Boris Adrián Hernández y a Fiamma Petrocelli. Es el nombre que le pusieron a su primera hamburguesería en un pequeño local del Actur. Ese negocio se sustituyó por otro más grande y céntrico en el mismo barrio. Pero la trayectoria hostelera de esta pareja no se resume en este salto. Entre medias nació otro Boca Boca en el centro de Zaragoza.

Al poco tiempo de abrir este local se produjo un ‘boom’ de apertura de hamburgueserías y se dieron cuenta de que solo con este producto no iban a ir muy lejos. Ese fue el punto de inflexión para el desarrollo de una carta más amplia y variada, y para la aparición de un menú que es el buque insignia de los dos negocios.

Eso sí, la mayoría de las hamburguesas con las que iniciaron su andadura siguen presentes. Las hay con detalles tan interesantes como costillas BBQ cocinadas a baja temperatura que se sacan con el hueso; ropa vieja cubana, o lo que es lo mismo, ternera deshilachada con guacamole casero; cerdo asado con mojo cubano o pollo crujiente rebozado en panko japonés.

Esta propuesta, aunque sigue presente, representa el pasado de Boca Boca. Boris y Fiamma no renuncian a él porque es lo que les ha hecho llegar hasta donde están, pero en el local del Actur se pueden probar elaboraciones muy diferentes. En el ‘top’ de las más demandadas están el aguacate al mortero con totopos caseros, los boniatos asados con burrata, pesto y semillas, y la panceta a baja temperatura con mayonesa de kimchi.

Estas recetas y los huevos rotos del mar (pulpo y chipirones) y de la tierra (boletus y tartufata) triunfan en la mayoría de las mesas, que en muchos casos terminan las comidas y cenas con chuletón de ternera del Pirineo o pata de pulpo sobre una base de parmentier.