BuleBar Montecanal
Cantidad y calidad en una cocina que mira al futuro
La cocina a la vista de BuleBar Montecanal es impresionante. Desde la barra de la cafetería, que tiene un gran protagonismo, se observa el ir y venir de cocineros y pinches elaborando todo tipo de recetas. La escena muestra a unos actores perfectamente sincronizados, sin movimientos bruscos.
Es la gran obra del chef Rubén Marqueta, el sueño en el que ha trabajado muchos años. Una cocina que se adapta a la carta y los menús de BuleBar, un escenario donde el servicio fluye con naturalidad. Y claro, eso se traduce en el plato, en unos huevos rotos con jamón ibérico y virutas de foie que siempre, siempre, salen igual a la mesa. Como los arroces, su especialidad.
BuleBar Montecanal no es solo una arrocería, pero este recetario es el que ha hecho crecer el proyecto hasta adquirir una gran dimensión. Para ello era necesaria la nueva cocina, que mira al presente pero, sobre todo, al futuro, a la posibilidad de seguir avanzando de la mano de una clientela fiel que repite con frecuencia.
Rubén Marqueta ofrece hasta 16 arroces diferentes que se ofrecen, no solo en el servicio normal del restaurante, sino que cada vez más aumentan los pedidos para llevar. Los nueve fuegos de la cocina permiten trabajar con comodidad y llegar a todo. Además, se utilizan paelleras grandes para que los arroces queden más planos.
El horno de brasa Josper, que combina parrilla y horno, contribuye a que los alimentos conserven su jugosidad y textura. Quedan bien sellados, mejor que en una parrilla convencional. En él se terminan todos los arroces de carne, que salen a la mesa con un interesante punto ahumado.
Pero en la carta hay vida más allá de arroces y huevos rotos. Sobre todo, hay producto: carpaccio de wagyu, lomo de rape, tronco de solomillo añojo, ensaladilla de txangurro, cecina de vaca… Lo dicho, una apuesta segura.


