Ensaladilla y langosta para quedar bien

 

El Disfrutón está pegado a la tradición, a los guisos de toda la vida y a un recetario cuyo nombre y apellido lo dice todo. No hace falta imaginar lo que uno va a probar cuando pide merluza a la romana con pimientos de cristal o bocarte relleno de pimientos rojos asados a la leña.

La respuesta positiva de la clientela animó a sus propietarios, Patxi Jiménez y Nacho Leal, a transformar la zona de barra de la planta calle en un gastrobar con seis mesas. Un cambio importante, también en lo estético, con una iluminación muy cálida, y leds en la barra y en los huecos de los botelleros.

Un concepto más desenfadado que el del comedor principal. En él se disfruta de una experiencia culinaria única, plena de sabor y autenticidad. No son palabras vacías. Su ensaladilla disfrutona en dos versiones es un buen ejemplo: con torrezno, huevo frito y mayonesa de aceituna negra, y con tartar de atún rojo, huevo frito y chips de alga.

A pesar de que no lleva muchos años abierto, ya atesora premios culinarios como el del certamen Horeca de 2024. El tartar de trucha, salmorejo de guisantes, quicos y sus huevas llamó tanto la atención que se ha quedado como un fijo en la carta, igual que lo son el rissoto de boletus, pato confitado y aceituna negra, o la tortilla de merluza, pil-pil y piparras.

Se agradece la apuesta por los guisos de cuchara, y una versión muy conseguida del pulpo, que lleva los nombres de Carmen y Carlos, dos amigos de los propietarios a los que está dedicada. Hay más detalles llamativos, como el denominado El Disfrutón (langosta salteada, patatas y huevos fritos) para cuatro personas y por encargo. En el apartado cárnico, la marca Bazkaleku imprime carácter en este restaurante.

El lugar perfecto para quedar bien en cualquier ocasión, desde una cena romántica hasta una comida familiar.