La Bodega de Chema
Cabrito, cochinillo y una carta con un aire nuevo
Con sus casi 50 años de andadura, el restaurante La Bodega de Chema mantiene una línea de continuidad, ahora de la mano de Lucian y Adriana Trasca. Por supuesto, siguen en carta algunas de sus recetas icónicas: el cabrito lechal asado, el cochinillo en dos cocciones o el huevo pochado con crema de foie, aceite de trufa y palomitas.
En la carta mantienen propuestas antiguas, pero con un aire diferente. Por ejemplo, continúa la popular croqueta de jamón ibérico, pero se innova constantemente con versiones como la de borrajas con almejas y rebozado de albahaca. El cabrito también está en el picoteo, desmechado, en un saquito relleno que se asemeja a una samosa hindú, con el punto picante, cítrico del curry y un cremoso de pink orange.
Además, se ha recuperado una receta que desapareció de la carta durante unos años. Se trata del arroz de fitoplancton con gambas, calamar y cangrejo de cristal en tempura. En la versión clásica era con pulpo, pero estos ingredientes aportan más sabor y textura.
Hay más ejemplos del aire de la carta como el foie micuit con confitura de rosas y puré de orejones, o los huevos rotos, que durante mucho tiempo se presentaron con bogavante, y ahora se elaboran con carabineros, gambas y mejillones al ajillo.
La propuesta gastronómica de la nueva Bodega de Chema se completa con dos menús: el especial encaja como menú ejecutivo o de celebración. Es una propuesta de temporada, ya que cambia tres veces al año. El excelent es un degustación de siete pases enfocado al disfrute sin prisa, alrededor del recetario más clásico y popular de este establecimiento. Por supuesto, hay una croqueta, la flor de alcachofa confitada, el huevo pochado o la posibilidad de pedir pulpo o cabrito.


