La Republicana
Café, casa de comidas y museo en el Tubo
Con el paso del tiempo, La Republicana se ha ido transformando en lugar de tapeo, casa de comidas y casi podría decirse que en museo etnográfico. En sus paredes no cabe un recuerdo más, así que la visita a este singular establecimiento hostelero del Tubo se puede dilatar y entretener lo que a uno le apetezca.
Además del menú, los platos del día semanales reflejan la apuesta por la cocina tradicional: garbanzos el lunes; el martes carrilleras; el miércoles es el día del cocido completo; para el jueves bacalao… Son las elaboraciones más demandadas, las que de ninguna forma pueden desaparecer del recetario para disfrutar a mediodía y por la noche, porque también hay clientela, sobre todo extranjera, dispuesta a comerse un cocido en agosto.
Entre los detalles de su trayectoria culinaria hay que hablar del trocito de bizcocho que se pone gratis con el café. Todos los días se elaboran cuatro enormes. También es toda una institución la tapa más icónica de La Republicana. Hay varias que podrían optar a este título, pero la bomba, una patata rellena de carne y verduras, es la que más se vende, aunque muy cerca están la cebollita confitada con hojaldre y queso azul, y el taco picante relleno de carne.
Forman parte de la denominada Verbena de Tapas, que es el nombre de la propuesta de doce tapas de este local. Son todas las que ofrecen. Se presentan en una plataforma de tres pisos, como el ´tea time` británico. Arriba, las frías y, abajo, las calientes.
Una de las tradiciones que se mantiene, si el local está lleno, es apuntarse en la pizarra que hay al fondo y esperar a que se levante alguna mesa. Los turistas extranjeros tienen sus rincones preferidos vinculados a objetos de sus países, sobre todo franceses e italianos, y ´La Principal` es la mesa donde come el equipo o se recibe a los amigos y a la familia.


