Un oasis de tranquilidad para el disfrute

 

El restaurante Minigolf Zaragoza es un espacio donde disfrutar de un pequeño oasis de tranquilidad al aire libre. Tras la pandemia, el nivel culinario creció y además de raciones clásicas de patatas con salsa brava, puntillas, croquetas o tablas de quesos y de jamón ibérico, se ofrece una carta con mayores pretensiones.

En los espacios exteriores hay mesas altas y sombrillas de bambú que le dan al lugar un aire de chiringuito de playa. Además, hay dos terrazas independientes que se abren totalmente o se climatizan en función de lo que dicte la climatología. Y, en medio, los 18 hoyos del pequeño campo de golf que dan nombre al establecimiento.

Resulta curioso que en este restaurante, a mediodía, haya muchos clientes de ciudades como Madrid o Barcelona que están de paso y les resulta cómodo acercarse a comer ya que se aparca sin problemas. También acuden bastantes turistas extranjeros.

La oferta culinaria se articula alrededor de un menú que es como una carta a precio cerrado. El recetario tiene un aire de platos bien elaborados y vistosas presentaciones. Entre las propuestas, se incluyen recetas como fritada aragonesa con huevo poché y sal negra, o arroz con bogavante con velouté de carabineros. Y como platos principales, huevos rotos con picadillo de Soria y crujiente de jamón o souquet de pescado y marisco en salsa marinera.

La carta es amplia: desde tapas y raciones a plato del día, opciones para veganos, parrilladas de carne o verduras, pizzas, bocadillos… En fin, mucho para elegir. Pero donde verdaderamente da juego Minigolf Zaragoza es como lugar de celebración que se adapta a todo tipo de necesidades: banquetes de boda, comuniones, bautizos, cumpleaños, fiestas privadas o reuniones empresariales.