Riskomar
El discreto encanto del recetario clásico
El restaurante Riskomar va camino de celebrar sus bodas de oro. Durante este tiempo ha sido lugar de disfrute para varias generaciones de zaragozanos y visitantes. Su secreto: el respeto por el recetario clásico y el mimo por el pescado y el marisco, santo y seña del local.
Lubina y rodaballo salvajes, cocochas al pil pil, tronco de merluza al Orio o rape al gusto son argumentos que forman parte de su carta. A la lista se suman ostras, almejas de carril, cigalas tronco, gamba roja o blanca y gambones.
Aunque los productos del mar tienen mucho protagonismo, también se apuesta por las carnes. Paletilla de lechal asada al horno, rabo de toro estofado, chuletón de buey gallego o solomillo con escalope de foie son otros pilares de la carta. Tampoco se descuidan los productos de temporada. Cuando es tiempo de alcachofas, ahí están, entre las sugerencias. Lo mismo que los espárragos en primavera.
La buena relación calidad precio es otro de sus atractivos. Los menús degustación del mediodía y la noche son el mejor ejemplo. A la hora de la comida se ofrecen cuatro centros para compartir -cecina de León, torta de sardina ahumada, tartar de atún rojo con mayonesa de wasabi o gamba roja alistada a la plancha, entre otras opciones-. La oferta se completa con un plato principal a elegir entre tres carnes y pescados
Por la noche, la propuesta es de cinco centros para compartir -aperitivo Riskomar, raviolis rellenos de foie y salsa de setas, tartar de atún rojo, gamba roja plancha y rape en salsa marinera-, para terminar con solomillo de ternera al foie y repostería de la casa.
Por supuesto, el entorno ayuda a disfrutar de la experiencia. Un comedor grande y acogedor, mesas bien vestidas y un servicio de sala atento y profesional. Lo dicho, una experiencia redonda.



